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Novedades del universo bioalimentario

Las Novedades del Universo Bioalimentario

Bag-in-Box nuevo estándar de inocuidad sostenible para el packaging circular

Updated: 2 days ago

Soluciones de envasado Bag-in-box de SIG.
Reemplazar un envase rígido por una solución flexible Bag-in-Box, puede reducir el uso de plástico hasta en 86% por litro, en comparación con una botella PET premium convencional. Foto: Comunicaciones SIG.

El uso de esta tecnología en segmentos estratégicos del mercado de bebestibles, como lácteos, jugos, vinos y foodservice, está cada vez más extendida en Chile y Latinoamérica, gracias a su versatilidad y capacidad para extender la vida útil de los productos, sin necesidad de refrigeración.


La evolución que experimenta la moderna industria alimentaria, no solo se refleja en el desarrollo de soluciones innovadoras, disruptivas y de última generación. También ha permitido revalorizar tecnologías en cierto modo “olvidadas”, pero que aún pueden entregar un aporte valioso para impulsar una producción inocua, segura y sostenible.

 

Tal es el caso, por ejemplo, del sistema de envasado Bag-in-Box inventado en 1955 por el productor australiano de vinos William Schole (quien buscaba una forma segura e inocua de transportar su vino sin usar botellas de vidrio), y que tras más de siete décadas de vaivenes industriales vive una “segunda juventud” impulsada por las nuevas exigencias del mercado.


VERSATILIDAD SOSTENIBLE Y CIRCULAR

 

Este renacimiento “en gloria y majestad” del Bag-in-Box (bolsa de material flexible que se inserta dentro de una caja de cartón) se basa en dos factores clave:

 

  • La presión por reducir la huella de carbono en almacenamiento y transporte de productos.

  • El crecimiento de los canales foodservice y de consumo institucional, donde la eficiencia logística es esencial para mantener la competitividad. 


Un ejemplo concreto de esta ventaja se refleja en el simple hecho de que un solo camión cargado con envases Bag-in-Box puede transportar el equivalente a 20 camiones cargados con envases rígidos, lo que constituye una reducción directa en la emisión de gases de efecto invernadero.

 

A este beneficio logístico se suma el hecho de que el envasado aséptico (categoría a la que pertenecen las soluciones Bag-in-Box), permite extender la vida útil de los productos sin necesidad de recurrir a sistemas de refrigeración o a cadenas de frío.

 

Ello reduce significativamente las mermas a lo largo de la distribución y, al mismo tiempo, facilita que los alimentos y bebidas lleguen en perfectas condiciones de inocuidad a zonas donde la refrigeración es deficiente o inexistente (como por ejemplo, regiones rurales interiores, localidades selváticas o villorrios en medio del desierto, entre otras opciones).

 

LIDERAZGOS SECTORIALES


Tales características han sido fundamentales para el exitoso reposicionamiento de este sistema de packaging en áreas geográficas donde abundan las zonas urbanas aisladas o con mala conectividad con los grandes centros de distribución como ocurre, por ejemplo, en las regiones extremas de nuestro país.

 

Al respecto, Fernanda Salas, gerenta de Marketing PACCE de la compañía multinacional SIG, comenta que el envasado Bag-in-Box está ganando cada vez más participación tanto en Chile como en Latinoamérica, debido a las nuevas exigencias de mercados críticos como el vino, los jugos y las bebidas destinadas a foodservice

 

La ejecutiva agrega que también se advierte un creciente interés por utilizar estas soluciones en aplicaciones lácteas, “especialmente en formatos industriales y de alta rotación, debido a los beneficios que brinda en materia de sostenibilidad, eficiencia logística y reducción del desperdicio de producto”.

 

En el caso específico del vino, Salas precisa que el formato avanza impulsado por la conveniencia, la posibilidad de conservar el producto una vez abierto y su menor impacto logístico.

 

En el caso de jugos y pulpas, en tanto, la demanda por esta tecnología crece principalmente en foodservice, de la mano de su eficiencia operacional y la dosificación; mientras que en lácteos condensados y productos de alta viscosidad, se comprueba gran interés por el uso de soluciones asépticas “que permitan mayor vida útil, seguridad alimentaria y eficiencia en cocinas industriales, panaderías, cafeterías y cadenas de restaurantes”.


ADIÓS AL PLÁSTICO

 

Si bien el efecto concreto de esta tecnología en la huella de carbono empresarial, también depende de variables tales como el tipo de producto, el envase reemplazado, las distancias de transporte y la operación logística de cada empresa, sus beneficios ya están cuantificados.

 

En tal sentido, Fernanda Salas enfatiza que, de acuerdo con las evaluaciones internas de ciclo de vida, realizadas por los expertos de SIG, “reemplazar un envase rígido por una solución flexible Bag-in-Box puede reducir el uso de plástico hasta en 86% por litro, en comparación con una botella PET premium convencional”.

 

La ejecutiva agrega, asimismo, que el menor peso del envase también contribuye a reducir las emisiones asociadas al transporte, optimiza el almacenamiento y ayuda a disminuir el desperdicio de producto, “lo que en conjunto se traduce en menor huella de carbono a lo largo de toda la cadena de valor”.

 

A esto se suma el hecho de que la tecnología aséptica puede permitir una conservación del alimento de entre 6 y 12 meses a temperatura ambiente antes de abrir el envase, dependiendo del producto, su formulación y el proceso productivo utilizado, lo cual “reduce la dependencia de la cadena de frío, mejora la distribución y ayuda a disminuir las pérdidas de producto”, concluye Salas.

 

Con estas cifras y desarrollos, SIG proyecta que el formato Bag-in-Box continuará ganando espacio en Chile y toda la región, como una alternativa concreta para reducir costos logísticos, disminuir mermas y optimizar significativamente la huella ambiental en la industria de alimentos y bebidas.

 

De hecho, Salas puntualiza que SIG ya ha presentado en el mercado diversas soluciones recycle-ready para formato Bag-in-Box, como SIG Terra RecShield, un film monomaterial que reemplaza los laminados multicapa con aluminio.

 

Recientemente, la compañía también presentó su nueva tecnología SIG Terra FlexTap para vino, que recibió el reconocimiento APR (Association of Plastic Recyclers) por su diseño orientado a la circularidad y eficiencia productiva.

 

Ejemplos que demuestran el compromiso de la industria del packaging y sus principales actores (como SIG), por impulsar un auténtico desarrollo sostenible y circular en todos los segmentos de la industria alimentaria.


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