top of page
Novedades Tecnológicas Bioalimentarias

Novedades del
Universo Bioalimentario

Search this site

64 results found with an empty search

  • Obesidad la Epidemia Oculta que Amenaza la Salud de Chile

    La crisis actual obedece a un conjunto de factores asociados que deben estudiarse de manera integral, para aplicar estrategias de solución que sean realmente efectivas a largo plazo. Foto: FreePik-Magnific. A finales del siglo XX, nuestro país derrotó a la desnutrición infantil gracias a la eficiente entrega de leche enriquecida en consultorios y centros de atención primaria. Sin embargo, la actual generación está al borde de una grave crisis de salud pública por la “mal nutrición por exceso”, que ha convertido a la población nacional en una de las más obesas del mundo. Uno de los diagnósticos más complejos e inquietantes que se ciernen sobre la sociedad moderna, es el constante deterioro de la salud nutricional, motivada en parte por la incapacidad de mantener una alimentación variada y equilibrada, lo que por lo general se traduce en un alarmante incremento de los índices de sobrepeso y obesidad. Chile no es ajeno a esta situación. De hecho, recientes informes de la OCDE lo ubican como el país que tiene los mayores índices de prevalencia para esta enfermedad no transmisible, después de Estados Unidos, Lo que resulta más paradójico e incomprensible de este escenario es que a fines del siglo XX Chile logró vencer a la desnutrición infantil, gracias al trabajo mancomunado de la academia y el sector público, que tuvo entre sus líderes más brillantes al Dr. Fernando Monckeberg fundador del Instituto de Tecnología de los Alimentos (INTA), quien precisamente fue homenajeado por el gobierno del presidente José Antonio Kast, por su contribución a esta meta. Hoy, en cambio, Chile lidera el ranking de obesidad en Latinoamérica, y en el futuro podría posicionarse como uno de los países con más obesos a nivel mundial. De hecho, según la Federación Mundial de la Obesidad, 42% de los chilenos mayores de 20 años tiene esta enfermedad, y si la tendencia se mantiene, en cinco años más la cifra podría superar los 14 millones de personas y afectar hasta el 85% de la población. Un diagnóstico que, de manera simplista, siempre se justificó a partir de la estigmatización de los alimentos procesados a quienes se sindicó como “principales responsables” de lo que hoy se conoce como “mal nutrición por exceso” (ingesta descontrolada de nutrientes críticos como azúcar añadida, calorías, grasas saturadas y sodio). Sin embargo, de manera transversal los expertos coinciden en que esta situación no tiene un origen único, sino que en realidad obedece a un conjunto de factores asociados que deben estudiarse de manera integral, para aplicar estrategias de solución que sean realmente efectivas a largo plazo. Este fue precisamente el eje central del seminario “Análisis de políticas públicas, desafíos y tendencias en la industria alimentaria”, donde destacados exponentes nacionales e internacionales analizaron durante dos días, las causas y efectos de la mal nutrición por exceso de la población, y cómo puede enfrentarse dicho flagelo de manera seria, responsable e informada. El evento, organizado en Santiago de Chile por la Universidad de California Davis de Estados Unidos, UC Davis, contó con gran asistencia de público durante sus dos jornadas, y abordó las principales tendencias que hoy buscan orientar el desarrollo saludable, inocuo, seguro y sostenible de la industria alimentaria. DIAGNÓSTICO MULTIFACTORIAL Quien planteó uno de los análisis más certeros y profundos de la actual condición de alta prevalencia en obesidad que afecta a la población chilena fue el director del Departamento de Nutrición de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, Dr. Rodrigo Valenzuela, quien precisamente abogó por la necesidad de “buscar soluciones multifactoriales”. Al respecto, el académico enfatizó que los estudios más recientes muestran que la obesidad en nuestro país, se dispara a partir de la niñez, especialmente cuando la población en edad escolar alcanza el quinto grado (alrededor de los 10 años de vida), “debido a la combinación de dos factores negativos, la ingesta excesiva de calorías y el incremento del sedentarismo, por la influencia de la tecnología y la falta de educación física”. “Hoy 75% de las personas entre 13 y 60 años en nuestro país presenta malnutrición por exceso, lo que plantea un desafío estructural que requiere respuestas estructurales y no solo medidas paliativas parciales”, enfatizó el académico, agregando que algunas de las medidas más urgentes que hoy deben implementarse, son las siguientes: Trabajar en educación nutricional y reforzamiento de la actividad física desde la primera infancia (pues la epidemia del sedentarismo aparece desde el nivel parvulario y ya afecta a más del 80% de la población). Abordar de manera permanente la determinante social, garantizando un acceso equitativo a los alimentos saludablemente nutritivos. Atacar con urgencia el progresivo estancamiento de la mal nutrición por exceso. El Dr. Valenzuela también precisó que en la población adulta la ganancia de peso y la mayor prevalencia de obesidad va más allá del consumo de alimentos procesados (como suelen reiterar los así llamados influencers que constantemente bombardean las redes sociales con mensajes “anti alimentos procesados”), pues también considera otros factores como, por ejemplo: Exceso de actividad digital o de permanencia ante pantallas. Ansiedad y sentimientos de culpa. Falta de horas de sueño, entre otros. Por ende, en su opinión, hay que desarrollar estrategias más integrales y de mayor alcance, como el mayor consumo de fibra dietética, dormir más, incentivar la actividad física y asegurar más equidad social, para avanzar hacia una solución permanente y de largo plazo. Por su parte, el economista de la UC Davis, Richard Sexton, abordó la temática desde una perspectiva regulatoria, planteando la inconveniencia de regular la ingesta de nutriente críticos mediante la imposición de nuevos aranceles, pues, en su opinión, “son inefectivos y tienden a generar el efecto contrario”. En tal sentido, el académico enfatiza que “este tipo de impuestos (que también se ha propuesto aplicar en Chile) suelen ser ineficaces e, incluso, contraproducentes”, pues aunque en la actualidad más de medio centenar de países los utiliza para regular el consumo de alimentos azucarados, “en ningún lugar donde ha sido aplicados, han logrado reducir la ingesta calórica”. Por el contrario, Sexton fue enfático para concluir que “cada vez que se imponen impuestos a la comida, estos golpean a los más pobres”, en lugar de entregar una contribución real a la salud pública. El experto de UC Davis también puntualizó que gravar con nuevos impuestos a los alimentos procesados (tal como se discutió hasta principios de año en la comisión de Salud del Senado de Chile, durante los análisis técnicos del proyecto de ley de etiquetado frontal impulsado por la senadora María José Gatica), “no solo es una acción difícil de aplicar, que no se traspasa por completo a los consumidores, sino que tampoco genera cambios de hábitos o conductas”. “En USA, por ejemplo, solo la mitad de los nuevos impuestos se traspasaron a los consumidores, por lo que tuvieron un impacto muy limitado en las ventas. Además no se registró evidencia de cambios significativos en la compra de alimentos más saludables, y tampoco hubo una baja significativa en la venta de productos más altos en calorías”, detalló Sexton. De acuerdo con el "Atlas Mundial de la Obesidad 2025" a fines de la presente década, más de 14 millones de chilenos sufrirán algún grado de sobrepeso y obesidad. Foto: FreePik-Magnific. TRABAJO LEGISLATIVO Uno de los protagonistas de la actual discusión legislativa que trata de abordar de manera integral esta materia, es el nuevo presidente de la comisión de Salud del Senado, senador Juan Luis Castro, quien reconoce que la actual crisis generada por el aumento de la obesidad en nuestro país, “refleja un divorcio entre el etiquetado de los alimentos y la interpretación del consumidor, lo que no solo se arregla con más leyes”. El senador Castro también está consciente de que se requieren otras iniciativas paralelas como reforzar las políticas públicas de educación nutricional orientadas a la población, y corregir ciertas actitudes negativas como, por ejemplo, el sedentarismo, la adicción a las pantallas, el deterioro de la salud mental y la falta de actividad física. “Este último factor se hace crítico desde el quinto año de enseñanza básica, lo cual es particularmente negativo”, manifestó el congresista. Castro también enfatiza que “tenemos que generar lo antes posible el shock necesario para cambiar esta situación crítica, porque la leyes son insuficientes, dado que surgen después de las crisis y esto no puede seguir así”. En ese sentido, destaca que “es importante evaluar en profundidad el real impacto de la Ley de Etiquetado, y ver, en detalle, qué otros factores o variables inciden en el impacto actual de la obesidad en la población adulta e infantil de Chile”. Al respeto, anunció que en las próximas semanas la comisión de Salud del Senado retomará el análisis legislativo sobre esta materia (detenido tras el cambio de mando y la renovación de las comisiones parlamentarias) y además organizará un evento donde se evaluará esta situación desde el punto de vista técnico y científico, convocando a todos los actores públicos, privados, académicos y gremiales involucrados, para “pasar de la retórica a la acción, y forzar una intervención que se traduzca en mayor colaboración público-privada en beneficio de toda la comunidad”. VENCER A LA “QUIMIOFOBIA” Otro factor que se considera como propiciador de estados de ansiosos que pueden conducir a desórdenes metabólicos y trastornos de la conducta alimentaria, es el rechazo injustificado hacia los alimentos procesados, actitud que es descartada de plano por la Dra. Marcela Rodríguez, directora Administrativa y de Asuntos Científicos y Regulatorios de la Alianza Latinoamericana de Asociaciones de la Industria de Alimentos y Bebidas (ALAIAB), quien define esta situación como una “quimiofobia irracional e incomprensible”. “Esta fobia a lo químico y a todo lo que no proviene de lo natural, motivada fundamentalmente por el impacto negativo que ejercen en redes sociales los influenciadores y creadores de contenido que demonizan el uso de aditivos, sin tener conocimientos o bases técnicas que fundamenten sus opiniones, es completamente injustificada”, enfatizó la doctora Rodríguez, “pues nuestra comida es hoy más segura que nunca”. En tal sentido, la experta de ALAIAB agregó que esta condición es innegable y se debe a que “la industria de los alimentos cuenta con profesionales competentes, ingenieros en alimentos y químicos que están detrás de lo que comemos”. Rodríguez también fue enfática en asegurar que, a nivel internacional, la existencia de importantes agencias regulatorias de gran valor científico y técnico, como el Códex Alimentarius (que en septiembre de 2025 realizó una de sus jornadas de trabajo en Santiago de Chile) y el JECFA, garantizan un trabajo constante para velar por la inocuidad de los alimentos en todo el mundo. Por ende, en su opinión, el aumento de la obesidad no pasa por un mayor o menor consumo de alimentos con aditivos, sino en la cantidad que se ingiere día a día. “Hay que recordar, como dijo Paracelso en el siglo XVI, Paracelso, que ‘todo es veneno y nada es veneno, pues sólo la dosis hace el veneno’. Es decir, cualquier alimento, incluso una manzana o el agua pura, podría ser dañina, si se consume a diario en exceso”, detalló la investigadora. ALIMENTOS SEGUROS E INOCUOS Otro tema de alto impacto para la comunidad y que se suele homologar injustificadamente con el aumento de la obesidad, es el procesamiento de alimentos, en particular luego de la invención de la “Clasificación Nova”, por parte del doctor brasilero Carlos Monteiro. Dicha clasificación establece que existe cierta categoría definida como “alimentos ultraprocesados”, cuyas características (que sin embargo nunca han sido definidas de manera certera desde un punto de vista técnico), incidirían eventualmente en el aumento de masa corporal y de ciertas enfermedades no transmisibles como la hipertensión y la obesidad. Sin embargo, los científicos de alimentos rebaten esta afirmación y aseguran que el procesamiento de alimentos brinda garantía de calidad, eficiencia e inocuidad. Es decir, lo más importante es inculcar la necesidad de consumir estos alimentos en forma equilibrada y moderada, sin demonizarlos de manera prejuiciosa. En tal sentido, el Dr. Samuel Durán, director del Magíster en Nutrición en Salud Pública de la Universidad San Sebastián, comenta que los últimos hallazgos científicos, destacan la inocuidad y seguridad del uso de aditivos en la industria de los alimentos, especialmente en los edulcorantes, que han sido injustamente acusados de causar obesidad y adicciones. Durán recordó que el factor más relevante para entender el consumo de edulcorantes es la Ingesta Diaria Admitida, IDA, la cual “en todos los estudios recientes realizados en nuestro país se mantiene dentro de los estándares permitidos”. “Por ende -agregó- debemos preguntarnos también cuál es el efecto de todos los demás factores identificados por la comunidad científica, como el sedentarismo, la falta de sueño, la adicción a las pantallas y los ‘dobles desayunos’, en el aumento de la obesidad desde la infancia, en lugar de centrar toda la culpa en un solo alimento o aditivo, como los edulcorantes, por ejemplo”. Un punto que también aborda en profundidad la doctora en Ciencias Químicas por la Universidad de Buenos Aires, Susana Socolovsky, quien rechaza absolutamente la validez técnica del concepto “alimentos ultraprocesados”, que a su juicio solo adquiere mayor presencia en redes, debido a su uso indiscriminado “por parte de comunicadores que desconocen su imprecisión y falta de rigurosidad, aun cuando ni siquiera tiene bases técnicas que permitan definirlo con claridad”. Al respecto, la Dra. Socolovsky, quien ha visitado nuestro país en numerosas oportunidades y también expuso ante la comisión de Salud del Senado durante las discusiones preliminares de la nueva Ley de Etiquetado Frontal, enfatizó que la definición de “alimentos ultraprocesados” es totalmente errónea e injustificada, pues nace de la clasificación NOVA, que “no es reconocida por los organismos internacionales”. “No existen los alimentos ultraprocesados -puntualiza la experta-, lo que sí existe es el procesamiento de alimentos, que es algo que se hace en la casa y en la industria. Lo importante es que las afirmaciones estén respaldadas por la evidencia científica, lo cual no existe en el caso de la clasificación NOVA”. Socolovsky también puntualiza que “los alimentos no son más o menos saludables por tener más o menos ingredientes o mayor nivel de procesamiento” y que “no hay evidencia científica que establezca causalidad entre consumo de alimentos procesados y obesidad”. DESAFÍOS Y METAS Por su parte, Rodrigo Chamorro, presidente de la Sociedad Chilena de Nutrición (SOCHINUT), considera que algunas de las principales variables que influyen en la mal nutrición de las personas, son la población creciente, la falta de educación y la prevalencia de nuevos factores demográficos y culturales, entre otras. “Estamos envejeciendo rápidamente y no estamos preparados desde el punto de vista sanitario ni alimentario. A la vez, estamos bastante enfermos y tenemos una alta prevalencia de obesidad, que es un problema complejo y multifactorial”, afirma Chamorro. El experto puntualiza, asimismo que esta epidemia hoy tiene causas individuales, familiares y ambientales, que inciden en su aparición desde la primera infancia, y que para ello deben impulsarse acciones educativas más profundas como, por ejemplo: Fomentar el mayor consumo de verduras y frutas fresca. Desayunar de manera diaria. Revalorizar las instancias de comida en familia. Reducir el consumo de bebidas azucaradas. Comer más en casa, y menos en restaurantes o locales de expendio rápido. Privilegiar una alimentación rica en fibra. Visiones que permiten concluir que el actual impacto de la obesidad y el sobrepeso en nuestro país, se deben al efecto conjunto de una serie de variables, como la falta de educación nutricional, el sedentarismo, el consumo excesivo de alimentos tanto procesados como caseros (por desconocimiento o ansiedad), la mala información y el efecto nocivo del estrés o los influenciadores, entre muchos otros. Todo ello, exige dejar de lado, de una vez por todas, las concepciones estrechas y miopes que hoy dominan el debate público (incluyendo a la “ultra valorada” clasificación NOVA y la demonización de los aditivos), y priorizar los argumentos técnicamente validados, así como la evidencia científica acumulada, que hoy se dejan de lado, especialmente en las redes sociales, aunque son esenciales para comprobar que los aditivos alimentarios hoy son garantía tanto de calidad como inocuidad para toda la población. De hecho, basta recordar que el procesamiento de alimentos ha salvado vidas (tal como puntualizó la Dra. Socolovsky) y que en forma paralela existe un enorme “mercado gris” de alimentos no regulados, de venta callejera y fácil acceso para toda la población, que también tiene una fuerte incidencia en el aumento de grasa corporal y del sobrepeso. En otras palabras, si se quiere avanzar hacia una cura para esta epidemia desatada, hay que dejar de dar “palos de ciego” satanizando solo a los alimentos, y buscar una cura integral, que considere todos los factores personales, familiares, sociales y ambientales que hoy inciden en esta condición, pues si nos quedamos solo en los síntomas superficiales, nunca se encontrará una cura real y permanente. Porque, tal como lo ha mencionado reiteradamente el Dr. Rodrigo Valenzuela, si fuimos capaces de derrotar la desnutrición infantil, gracias al trabajo serio y la evidencia científica, también seremos capaces de derrotar a la obesidad. Solo basta esforzamos de verdad para hacerlo de manera seria y responsable. GALERÍA FOTOGRÁFICA

  • Innovación como herramienta para reinventar la industria alimentaria

    "En el desafiante y competitivo escenario actual, la pregunta ya no es cómo recuperar las condiciones del pasado, sino cómo construir nuevas oportunidades para el futuro. Es aquí donde la innovación adquiere un rol estratégico". Por Alonso Godoy Jefe de Desarrollo y Servicios CREAS Durante los últimos años hemos visto cómo se ha hecho cada vez más evidente una realidad que la industria agroalimentaria chilena ya no puede seguir ignorando. La caída de las exportaciones agropecuarias, la crisis de rentabilidad de la cereza y la difícil situación que enfrentan los remolacheros nacionales tras perder a su principal cliente, IANSA, son señales de que nuestro modelo productivo enfrenta importantes desafíos en competitividad, diversificación y adaptación. Desde mi experiencia de más de diez años en el rubro alimentario, trabajando junto a empresas en el desarrollo de nuevos productos y procesos, he constatado que durante décadas gran parte del desarrollo agrícola chileno se sustentó en la producción y exportación de materias primas. Sin embargo, los mercados cambian, las preferencias de los consumidores evolucionan y la competencia global se intensifica. Por ello, cuando un cultivo depende de un único comprador o una industria concentra gran parte de sus ventas en un sólo mercado, cualquier cambio en las condiciones comerciales puede transformarse rápidamente en una crisis. Frente a este escenario, la pregunta ya no es cómo recuperar las condiciones del pasado, sino cómo construir nuevas oportunidades para el futuro. Es aquí donde la innovación adquiere un rol estratégico. Ahora bien, la innovación no debe entenderse únicamente como el desarrollo de nuevas tecnologías; también implica generar valor a partir de los recursos disponibles. Esto significa diversificar productos, acceder a nuevos mercados, desarrollar soluciones para materias primas subutilizadas y transformar recursos agrícolas en productos con mayor valor agregado. Consecuentemente, en un entorno cada vez más competitivo, innovar fortalece la resiliencia de las empresas, mejora su competitividad y abre nuevas oportunidades de crecimiento. Chile posee una enorme riqueza de materias primas, subproductos y capacidades productivas que aún tienen un amplio potencial de valorización. Por ejemplo, descartes agrícolas, excedentes de producción y recursos subutilizados pueden convertirse en ingredientes funcionales, suplementos, alimentos especializados o nuevos productos para mercados nacionales e internacionales. Desde CREAS trabajamos para transformar ese potencial en oportunidades concretas. Nuestra experiencia demuestra que la transferencia tecnológica es clave para que la innovación genere impacto. Por ende, no basta con crear conocimiento: este necesita ser adaptado y validado para su escalamiento y transferencia a la industria, con el fin de reducir riesgos y acelerar su adopción. Asimismo, hemos comprobado que la innovación alimentaria permite generar valor agregado en distintas etapas de la cadena productiva. Así, mediante la valorización de materias primas, descartes y residuos, el desarrollo de nuevos productos, la incorporación de tecnologías y la mejora de atributos como la calidad y la vida útil, hemos acompañado a empresas y productores en la apertura de nuevas oportunidades de negocio. Las dificultades que hoy enfrenta el agro chileno son reales, pero también representan una oportunidad para evolucionar. Por ello, más que una amenaza, pueden convertirse en el punto de partida para construir una industria alimentaria más diversificada, resiliente y competitiva. De este modo, cuando los modelos tradicionales muestran señales de agotamiento, la innovación deja de ser una opción y se convierte en una necesidad para el desarrollo sostenible del sector. GALERÍA FOTOGRÁFICA

  • Inocuidad alimentaria: el síntoma de un desafío que Chile ya no puede seguir postergando

    "En el actual contexto que vive nuestro país, los recientes casos de intoxicaciones y brotes de enfermedades alimentarias, son la manifestación más visible de un problema mucho mayor: la ausencia de una gobernanza alimentaria moderna, integrada y estratégica". Por Gabriel Vivanco Presidente del Colegio de Ingenieros en Alimentos de Chile, CIACh Cada año, el mundo conmemora el Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos, una fecha que nos recuerda una verdad irrefutable: garantizar alimentos inocuos no es únicamente una responsabilidad sanitaria. Es una condición indispensable para proteger la salud de las personas, fortalecer la confianza de los consumidores, resguardar la competitividad internacional y consolidar el desarrollo económico de un país. En Chile, sin embargo, esta conmemoración debiera impulsarnos a formular una pregunta mucho más profunda: ¿Quién gobierna realmente el sistema alimentario chileno? Los hechos recientes nos obligan a reflexionar. El fallecimiento de un menor de 8 años tras consumir una hamburguesa con falta de cocción en un restaurante con malas condiciones higiénicas en la comuna de Curanilahue; los reiterados incidentes de inocuidad registrados últimamente en el Programa de Alimentación Escolar; las alertas por toxinas marinas; los decomisos de alimentos sin trazabilidad; y los permanentes retiros de productos del mercado son hechos que conmueven a la opinión pública y movilizan a las autoridades. Cada uno de estos episodios tiene causas inmediatas distintas, pero todos revelan una misma realidad: la institucionalidad con la que Chile administra su sistema alimentario ya no responde a la complejidad de los desafíos del siglo XXI. Hoy, las competencias relacionadas con los alimentos se encuentran distribuidas entre múltiples ministerios y organismos públicos. Agricultura, Salud, Economía-Minería, Educación, Desarrollo Social, y diversos servicios y agencias como Achipia, participan, cada uno desde su ámbito, en materias como producción primaria, inocuidad, nutrición, fiscalización, innovación, comercio exterior, alimentación escolar, sostenibilidad y desarrollo productivo. Cada institución cumple adecuadamente el mandato que la ley le ha conferido, pero el problema no son las instituciones, sino que ninguna de ellas tiene la capacidad para conducir estratégicamente el sistema alimentario chileno en su conjunto. Como consecuencia, se producen duplicidades de funciones, fragmentación regulatoria, dispersión de recursos públicos, dificultades para compartir información y menores capacidades para anticipar riesgos, coordinar respuestas y diseñar políticas públicas integrales. Mientras tanto, la mayoría de los países de la OCDE han comprendido que los alimentos dejaron hace mucho tiempo de ser un asunto exclusivamente agrícola o sanitario. Hoy constituyen una política estratégica de Estado que integra salud pública, desarrollo económico, innovación, comercio internacional, sostenibilidad, seguridad alimentaria, ciencia y tecnología. Chile aún administra esos desafíos desde compartimentos separados, y esa fragmentación no sólo afecta la inocuidad alimentaria, también limita nuestra capacidad para enfrentar la obesidad y las enfermedades crónicas, impulsar la innovación alimentaria, reducir pérdidas y desperdicios, fortalecer la trazabilidad, agregar valor a nuestra producción, potenciar las exportaciones y transformar la industria alimentaria en uno de los principales motores del desarrollo nacional. En otras palabras, la inocuidad alimentaria es la manifestación más visible de un problema mucho mayor: la ausencia de una gobernanza alimentaria moderna, integrada y estratégica. Chile posee condiciones extraordinarias para consolidarse como una potencia alimentaria mundial. Contamos con recursos naturales privilegiados, una industria reconocida internacionalmente, capital humano altamente especializado, capacidades científicas de primer nivel y una reputación sanitaria construida durante décadas. Sin embargo, seguimos sustentando gran parte de nuestro crecimiento en la exportación de materias primas, mientras el mayor valor agregado, la innovación, el desarrollo tecnológico y los empleos altamente calificados se generan en otros mercados. La discusión, por tanto, ya no puede limitarse a cómo producir más alimentos o cómo fortalecer la fiscalización sanitaria, sino a preguntarnos qué gobernanza necesita Chile para transformar su sistema alimentario en un motor estratégico de desarrollo. Desde el Colegio de Ingenieros en Alimentos de Chile (CIACH) creemos que ha llegado el momento de abrir este debate con visión de Estado, rigor técnico y sentido de urgencia. No proponemos aumentar la burocracia ni crear estructuras por el solo hecho de hacerlo; sino que proponemos que Chile construya una Política Nacional de Gobernanza Alimentaria, capaz de integrar la visión del Estado respecto de los alimentos, coordinar las competencias hoy dispersas, optimizar el uso de los recursos públicos y fortalecer la toma de decisiones basada en evidencia. Una gobernanza moderna permitiría anticipar mejor los riesgos sanitarios, fortalecer la coordinación entre instituciones, acelerar la innovación, promover la agregación de valor, impulsar el desarrollo científico y tecnológico, mejorar la competitividad internacional y consolidar una estrategia nacional coherente para uno de los sectores con mayor potencial económico del país. Porque los alimentos ya no representan únicamente una actividad productiva, constituyen uno de los pocos ámbitos capaces de impactar simultáneamente la salud pública, la educación, el desarrollo económico, la innovación, el comercio exterior, la sostenibilidad ambiental, la seguridad alimentaria, el empleo y el desarrollo territorial. Pocas políticas públicas poseen un efecto tan transversal sobre el bienestar y el futuro de una nación, y como organización que reúne a los profesionales cuya formación integra ingeniería, ciencia, tecnología, calidad, inocuidad, innovación y desarrollo de alimentos, el Colegio de Ingenieros en Alimentos de Chile posee una visión sistémica única de toda la cadena alimentaria, desde la producción primaria hasta el consumidor final. Esa mirada transversal, independiente y basada en evidencia científica nos entrega una responsabilidad que asumimos con convicción: contribuir técnicamente al diseño de la gobernanza alimentaria que Chile necesita para las próximas décadas. Por ello, el CIACH ha decidido impulsar una conversación que trascienda la inocuidad alimentaria y que permita construir consensos sobre el futuro del sistema alimentario nacional. No buscamos representar únicamente la voz de una profesión. Buscamos poner al servicio de Chile el conocimiento técnico de quienes diseñan, desarrollan, producen, controlan y garantizan la calidad e inocuidad de los alimentos que diariamente llegan a millones de personas dentro y fuera de nuestro país. Esta discusión debe convocar al Estado, a la academia, a los centros de investigación, a las organizaciones profesionales, al sector productivo y a la sociedad civil en su conjunto. Chile necesita comenzar hoy una conversación seria sobre una Política Nacional de Gobernanza Alimentaria, y el Colegio de Ingenieros en Alimentos de Chile asume el compromiso de liderar técnicamente ese debate, convocando al Estado, la academia, la industria y la sociedad civil para construir una visión compartida que permita transformar el sistema alimentario en uno de los principales motores del desarrollo económico, social y sanitario del país, porque los países que liderarán el desarrollo durante las próximas décadas no serán aquellos que simplemente produzcan más alimentos, sino que aquellos que sean capaces de gobernar inteligentemente sus sistemas alimentarios. Chile tiene el talento, la industria, el conocimiento y las capacidades para lograrlo. Lo que falta es la decisión de iniciar ese camino. GALERÍA FOTOGRÁFICA

  • Sostenibilidad en packaging, el desafío de avanzar a un mayor reciclaje

    "El principal desafío del mercado sigue siendo equilibrar legislación, innovación, sustentabilidad y competitividad, pues la industria está avanzando constantemente en el desarrollo de nuevas tecnologías y soluciones de packaging más sustentables". Por Enrique Hargreaves Gerente de Ventas de SIG para Chile y Latinoamérica La conversación sobre sustentabilidad y reciclaje ha ganado relevancia en los últimos años, impulsando avances importantes en toda la cadena de envases. Sin embargo, el desarrollo de soluciones cada vez más circulares depende de múltiples factores, entre ellos requisitos regulatorios, seguridad alimentaria, desempeño técnico y viabilidad operacional. Actualmente, el reciclaje de envases es una realidad consolidada en distintos mercados. No obstante, la incorporación de materiales reciclados en todos los componentes de un envase alimentario aún enfrenta limitaciones regulatorias en diversos países, especialmente en aplicaciones que requieren contacto directo con alimentos. La industria ha avanzado significativamente en reciclabilidad y en el desarrollo de materiales alternativos. Sin embargo, existen regulaciones de seguridad alimentaria que establecen criterios específicos para el uso de materiales reciclados en contacto directo con alimentos. Son aspectos que toda la industria debe considerar mientras continúa desarrollando nuevas soluciones. Frente a este escenario, el sector ha impulsado distintas estrategias para reducir el impacto ambiental de los envases. Entre ellas se encuentran el uso de materiales reciclados en componentes que no tienen contacto directo con el producto, así como la incorporación de materias primas de origen renovable, como polímeros vinculados a fuentes vegetales y papel con certificaciones responsables. Hoy existen distintas tecnologías y alternativas disponibles que permiten avanzar en sustentabilidad manteniendo los estándares de calidad, seguridad y desempeño que requiere la industria alimentaria. Otro aspecto relevante es que algunos materiales reciclados pueden requerir ajustes estructurales para mantener el mismo desempeño mecánico y funcional del envase. Esto implica equilibrar variables como resistencia, eficiencia logística, diseño y cumplimiento regulatorio. Además, normativas como la Ley REP en Chile consideran el peso de los envases dentro de sus criterios, lo que lleva a la industria a buscar soluciones que integren sustentabilidad y eficiencia de materiales de manera equilibrada. Desarrollar soluciones sustentables implica analizar múltiples factores al mismo tiempo como, por ejemplo, requisitos regulatorios, desempeño técnico, necesidades de los clientes y eficiencia operativa, entre otros. La industria continúa evolucionando para encontrar el mejor balance posible entre todos estos elementos. Al mismo tiempo, la sustentabilidad se ha consolidado como un tema estratégico dentro de la industria de alimentos y bebidas. Consumidores, marcas y fabricantes buscan cada vez más soluciones que reduzcan impactos ambientales y aporten mayor circularidad a los envases. En este contexto, la innovación tecnológica ha permitido el desarrollo de nuevas estructuras de envases y materiales alternativos que buscan optimizar reciclabilidad, reducir el uso de determinados materiales y mantener altos estándares de protección y conservación de alimentos. Un ejemplo, es el desarrollo por parte de SIG de envases asépticos que eliminan la capa de aluminio en determinadas aplicaciones, manteniendo propiedades de protección y desempeño para distintas categorías de productos. El principal desafío del mercado sigue siendo equilibrar innovación, sustentabilidad y competitividad. La industria está avanzando constantemente en nuevas tecnologías y soluciones más sustentables. Al mismo tiempo, existe una expectativa de mantener competitividad y eficiencia en costos. Ese equilibrio es parte importante de la evolución del sector. GALERÍA FOTOGRÁFICA

  • Suplementos alimenticios del auge al desafío de elegir con evidencia

    "Hoy, el consumidor ha evolucionado. Ya no busca únicamente resultados, sino también confianza. Quiere entender qué está consumiendo, cómo funciona lo que consume y qué evidencia respalda sus efectos". Por Josefa Rodríguez Nutricionista y jefa de Desarrollo, servicio de Tercerización de Laboratorio FNL El aumento sostenido en el consumo de suplementos alimenticios en Chile no es casual. Responde a un cambio profundo en la forma en que las personas entienden su salud, pues hoy el foco ya no está solo en tratar enfermedades, sino en prevenirlas. En ese contexto, cada vez más chilenos buscan complementar su alimentación para fortalecer su sistema inmune, mejorar su salud digestiva o manejar el estrés. De hecho, cerca del 40% de la población ya ha consumido este tipo de productos, según datos de la Alianza Latinoamericana de Nutrición Responsable (ALANUR). Sin embargo, este crecimiento también abre una pregunta incómoda, pero necesaria: ¿estamos tomando decisiones informadas? En un mercado en expansión, donde la oferta es amplia y diversa, no todos los suplementos cuentan con el mismo nivel de respaldo. Y ahí es donde el concepto de autocuidado adquiere una nueva dimensión. Porque cuidarse no es solo consumir, sino también saber elegir. Hoy, el consumidor ha evolucionado. Ya no busca únicamente resultados, sino también confianza. Quiere entender qué está consumiendo, cómo funciona y qué evidencia respalda sus efectos. Este cambio ha elevado el estándar de la industria, obligando a poner en el centro la transparencia, la trazabilidad y el sustento científico de cada producto. Por ello, hablar de calidad en suplementos alimenticios no es una etiqueta, sino un proceso. Comienza en la selección de materias primas, continúa con la formulación basada en estudios clínicos y se extiende hasta los protocolos de producción que aseguran consistencia y seguridad. Dentro de esta cadena, cada producto debería responder a una combinación clara de eficacia, evidencia y pertinencia frente a necesidades reales de las personas. En este escenario, priorizar suplementos respaldados por evidencia científica no es una recomendación técnica, sino una decisión responsable. Es lo que permite asegurar que efectivamente aporten al bienestar, evitando falsas expectativas o incluso riesgos asociados a un consumo inadecuado. Pero es importante ser claros: los suplementos no reemplazan hábitos saludables. Su rol es complementario. Alimentación equilibrada, descanso adecuado, actividad física y manejo del estrés siguen siendo la base de una buena salud. En otras palabras, los suplementos, cuando están bien indicados y correctamente elegidos, pueden potenciar ese equilibrio, pero no sustituirlo. El desafío, entonces, no es frenar el crecimiento de esta industria, sino acompañarlo con más educación e información. Un consumidor informado no solo toma mejores decisiones, sino que también impulsa una mejora en los estándares del mercado. En un contexto donde el bienestar se ha vuelto prioridad, avanzar hacia un consumo más consciente y basado en evidencia será clave para que los suplementos alimenticios cumplan su verdadero propósito: ser un aporte real, seguro y efectivo a la calidad de vida de las personas. GALERÍA FOTOGRÁFICA

  • Envase aséptico aliado silencioso contra el desperdicio alimentario

    "A diferencia del envase convencional con cadena de frío, la tecnología aséptica permite que productos como jugos, lácteos, sopas y aceites comestibles se conserven durante meses a temperatura ambiente, sin sacrificar calidad ni inocuidad". Por Fernanda Salas Gerenta de Marketing PACCE de SIG Cada año, América Latina pierde el equivalente al 15% de su producción total de alimentos por desperdicio a lo largo de la cadena de suministro. Una parte importante de esas pérdidas no ocurre en los hogares, sino antes: en el transporte, el almacenamiento y la distribución, especialmente en zonas donde mantener la cadena de frío es difícil o directamente imposible. Frente a ese escenario, el envasado aséptico emerge como una herramienta concreta y con impacto medible. A diferencia del envase convencional con cadena de frío, la tecnología aséptica permite que productos como jugos, lácteos, sopas y aceites comestibles se conserven durante meses a temperatura ambiente, sin sacrificar calidad ni inocuidad. Además, contribuye a hacer más eficientes las cadenas de suministro al reducir la dependencia de infraestructura refrigerada durante el almacenamiento y la distribución. En ese contexto, en abril pasado, como SIG, recibimos el reconocimiento en la categoría Save Food de los Premios Viva Chile Packaging, galardón que refuerza el rol de esta tecnología no solo como solución de conveniencia, sino como respuesta a uno de los grandes desafíos alimentarios de la región. En categorías de alto consumo, como jugos, lácteos y aceites, el envasado aséptico puede extender la vida útil de un producto de semanas a varios meses, sin necesidad de refrigeración. Eso no es solo un dato técnico: es la diferencia entre que un alimento llegue o no a la mesa de una familia en zonas remotas. La falta de infraestructura de refrigeración en zonas rurales de Latinoamérica es uno de los factores que más impulsa la demanda de soluciones asépticas. En regiones donde cortes de luz, distancias largas o ausencia de cadena de frío son la norma, contar con un envase que no requiera mantención especial cambia completamente la ecuación logística para los productores y distribuidores. Donde la cadena de frío no existe o no es confiable, el packaging aséptico deja de ser una ventaja competitiva para convertirse en un habilitador. Permite que ciertos productos simplemente existan en ese mercado. Y eso impacta directamente en la reducción de mermas, porque los productos llegan en condiciones óptimas aunque hayan recorrido cientos de kilómetros sin refrigeración. Un ejemplo concreto de estos aprendizajes es el desarrollo del envase para Smart Earth Camelina Oil, aceite de nicho con alta sensibilidad oxidativa que requería una solución de packaging capaz de preservar sus propiedades por un tiempo prolongado sin comprometer su calidad. El proceso reveló cuánto puede aportar el diseño del envase aséptico no solo en shelf life, sino también en la reducción real de mermas durante el proceso productivo y la distribución. El proyecto con Smart Earth Camelina Oil nos mostró algo que vale para muchas categorías: cuando el packaging está bien diseñado desde el origen, las pérdidas de producto durante el proceso y la distribución pueden reducirse de forma significativa. No es solo extender la fecha de vencimiento; es asegurar que la menor cantidad posible de producto se pierda antes de llegar al consumidor. Con la conversación global sobre desperdicio alimentario ganando urgencia, impulsada por organismos como FAO y por los compromisos de los países en el marco del ODS 12, el envasado aséptico se consolida como una herramienta clave para ayudar a la industria alimentaria a avanzar hacia sistemas alimentarios más resilientes, eficientes y alineados con los objetivos globales de reducción de pérdidas y desperdicio de alimentos. Además, la tecnología aséptica combina procesos de esterilización del producto y del envase con un llenado en condiciones controladas, permitiendo preservar alimentos de forma segura durante largos períodos sin necesidad de conservantes ni refrigeración. GALERÍA FOTOGRÁFICA

  • Innovación sostenible para la moderna agroindustria chilena

    La inauguración de esta planta piloto abre camino para el desarrollo exitoso a mediano plazo, de la primera biorrefinería regional de nivel industrial en Maule. Foto: Gentileza ATB Comunicaciones. Trongkai, empresa chilena de gestión tecnológica ligada al fondo Cehta Capital y pionera en bioeconomía circular, puso en marcha programa PTEC-AGROSPHERE, iniciativa que marca uno de los avances más relevantes de los últimos años en sostenibilidad agroindustrial, y que permitirá revalorizar gran cantidad de nutrientes que, de otro modo, se convertirían en desperdicio. Un paso trascendental para el desarrollo eficiente y sostenible de la agroindustria nacional se concretó recientemente con la apertura de la nueva planta piloto de Trongkai, que impulsará una nueva era de bio desarrollo sectorial circular. Las instalaciones, ubicadas en Talca, región de Maule, procesarán inicialmente 1.000 kilos diarios de residuos agroindustriales para convertirlos en ingredientes destinados a la nutrición animal, mediante tecnologías inéditas en Latinoamérica. Este proyecto representa una nueva alternativa certificada para las empresas generadoras de residuos agroindustriales, pues facilita el cumplimiento de la normativa ambiental y de los estándares nacionales e internacionales de circularidad. Al mismo tiempo, abre una futura fuente de abastecimiento nacional y sustentable para sectores críticos de la agroindustria alimentaria, como la salmonicultura, la ganadería, la lechería, la avicultura, la porcicultura y la alimentación de mascotas. PROYECTO AMBICIOSO E INNOVADOR Esta planta piloto viene a demostrar que es posible transformar residuos agroindustriales que actualmente son un problema en la industria, tales como orujo de uva, pomasa de manzana y tomate, y alperujo de oliva, entre otros, en ingredientes vitales para la nutrición, utilizando avanzadas tecnologías que actualmente no existen en Latinoamérica como, por ejemplo, los Pulsos Eléctricos (PEF). El protagonista de esta revolución tecnológica agroalimentaria, es un consorcio formado por Trongkai, empresa chilena ligada al Fondo Cehta Capital, como gestor tecnológico; CORFO como entidad mandante; y la Universidad de Concepción, la Universidad de Talca y la Universidad de Chile como socios académicos. El financiamiento combinado de esta primera etapa, supera los $5.000 millones, de los cuales $3.000 fueron aportados por CORFO y $2.000 corresponden a capital privado. La inversión proyectada global de todo el proyecto, que se materializará gradualmente en un plazo a 10 años, alcanzará los USD$10 millones al final del período de desarrollo contemplado para la iniciativa. Uno de los impactos más positivos y trascendentes de esta iniciativa radica en que abrirá nuevas de instancias de cooperación regional multisectorial, para hacerse cargo de una gran parte de las miles de toneladas de residuos generados por la producción y exportación agroindustrial que tiene su centro neurálgico en la región de Maule. Del mismo modo, permitirá atraer nuevas tecnologías, así como potenciar las acciones de investigación y desarrollo ligados a los diversos centros académicos y de investigación que hoy tienen sus respectivas bases de operaciones en la misma región. Esta relevancia radica en que, de acuerdo con la normativa ambiental vigente —en particular la Ley REP (N°20.920)—, las empresas generadoras de residuos agroindustriales están obligadas a declararlos en el Sistema Nacional de Declaración de Residuos (SINADER). Sin embargo, actualmente una parte importante de la industria no tiene regularizada esta disposición, lo que representa un riesgo legal y ambiental creciente. Consecuentemente, este proyecto viene a ofrecer, en una primera fase, una opción concreta para que estas empresas puedan cumplir con la normativa. Como los costos de contar con esta maquinaria son inviables para las empresas en forma individual (debido a que los residuos se generan solo con periodicidad estacional), el proyecto propone una modalidad de trabajo de multiplanta de uso compartido (con varias empresas ya interesadas en disponer de sus residuos de acuerdo con esta opción), lo que la posiciona como una solución eficiente y de corto plazo para la industria. Como parte del plan de desarrollo y escalamiento, la planta piloto recorrerá una primera etapa de cinco años enfocada en el tratamiento básico de residuos en forma eficiente. Foto: Gentileza ATB Comunicaciones. IMPACTO Y ALCANCE En un contexto donde la trazabilidad ambiental y la valorización de residuos son cada vez más relevantes para la competitividad, esta iniciativa busca transformarse en una solución concreta para una problemática histórica de la agroindustria nacional. En ese marco, representa una nueva alternativa de destinación para residuos orgánicos de origen vegetal, que permitirá gestionar estos materiales bajo un modelo certificado y alineado con los crecientes estándares de sostenibilidad exigidos por los mercados nacionales e internacionales. Esto resulta especialmente relevante para las industrias dedicadas a la elaboración de pulpas, jugos, purés de frutas, tomates y descartes provenientes de industrias de productos frescos de exportación, sectores que enfrentan permanentes procesos de auditoría e inspección asociados a la gestión de residuos y sostenibilidad. Asimismo, además de contribuir al cumplimiento de la legislación vigente, las empresas generadoras de residuos podrán fortalecer sus estrategias de economía circular y responder de mejor manera a los procesos de inspección y auditoría que enfrentan periódicamente. El proceso de creación de esta Biorrefinería pasará por un programa de pruebas de nuevas tecnologías y la modelación de nuevos procesos de negocios que permitan su viabilidad económica. Esto se implementará con la ayuda de proveedores de tecnología e instituciones académicas y de investigación como las universidades de Talca, Concepción y de Chile, entre otras. Como parte del plan de desarrollo y escalamiento trazado para la próxima década, la planta piloto recorrerá una primera etapa de cinco años enfocada en el tratamiento básico de residuos en forma eficiente. Esta fase estará centrada en la estabilización de residuos con foco en la eficiencia productiva y la inocuidad, mientras que desde el sexto año en adelante, el proyecto avanzará hacia una etapa de integración con otros desarrollos que permitan extraer ingredientes de escasa presencia para la alimentación animal, incorporándolos en su matriz productiva, para posteriormente escalar esta fase a nivel industrial. Para los productores de proteínas de origen animal, el desarrollo de esta tecnología también constituye una oportunidad estratégica, ya que permitirá generar una nueva alternativa de abastecimiento de ingredientes alimenticios de origen nacional y natural, provenientes de procesos de economía circular o upcycling. Entre los potenciales beneficiarios de esta futura oferta se encuentran la salmonicultura, la crianza de vacunos y lecherías, la industria avícola, la porcicultura y la alimentación de mascotas, sectores que podrán contar progresivamente con ingredientes desarrollados en Chile, fortaleciendo la seguridad de suministro, la trazabilidad y los atributos de sostenibilidad que hoy demandan los mercados globales. Aportes que le dan aún más trascendencia a una historia de innovación, de fuerte impacto regional y nacional, de sustentabilidad y desarrollo empresarial, ya que acompaña a la agroindustria nacional en el cumplimiento de normas y exigencias de los mercados nacionales e internacionales. Asimismo, también abre nuevas oportunidades para la valorización de residuos, la generación de ingredientes para alimentación animal de origen nacional y la construcción de una economía circular con impacto productivo, ambiental y social para todo Chile. GALERÍA FOTOGRÁFICA

  • GustoInnova se consolida como exitoso biolaboratorio gastronómico autóctono y circular

    En esta edición 2026, la iniciativa convocó a 12 emprendimientos de diversa naturaleza, provenientes de 9 regiones del país, desde Arica y Parinacota, hasta Los Lagos. Foto: Gentileza Prensa Transforma Alimentos - INACAP. Programa de mentorías implementado por Transforma Alimentos en conjunto con CIG-Inacap, cerró su tercera versión, tras tres meses de trabajo conjunto entre emprendedores, chefs y estudiantes, presentando doce nuevos desarrollos de distinta orientación nutricional, que ofrecen desde aderezos vegetales a base de hongos ostra, hasta snacks saludables para deportistas. La innovación alimentaria adquiere cada vez más y más protagonismo en Chile, gracias al aporte creativo de un entusiasta ecosistema emprendedor que tiene tanto el talento como la capacidad para responder en forma ágil y oportuna a las exigentes demandas del mercado. Esta evolución está, al mismo tiempo, estrechamente ligada al desarrollo de alianzas transversales entre el sector público, la academia e instituciones especializadas, que se traduce en la transferencia de conocimiento biotecnológico avanzado a emprendedores de todo el país, quienes de este modo adquieren nuevas herramientas para generar valiosas oportunidades de negocio que les permitan conquistar posicionamiento de mercado tanto en Chile como en el extranjero. En este contexto se realizó, el miércoles 8 de julio, el evento de cierre de la tercera versión de GustoInnova, programa de mentorías impulsado por Transforma Alimentos y el Centro de Innovación Gastronómica (CIG) de INACAP. Como ya es tradicional, esta iniciativa busca agregar valor a la oferta alimentaria nacional mediante el aprendizaje integrado a contextos reales e innovación Foodtech, con el objetivo de facilitar su acceso a nuevos canales de comercialización. En esta edición 2026, la iniciativa convocó a 12 empresas provenientes de 9 regiones del país (desde Arica y Parinacota hasta Los Lagos), las cuales fueron seleccionadas principalmente a partir de su destacada participación en el Catálogo de Innovación Alimentaria de Chile, producido por Transforma Alimentos. Durante tres meses, los emprendedores contaron con un espacio de innovación y el acompañamiento experto de 12 docentes y más de 100 alumnos de INACAP. El resultado de este enfoque de aprendizaje se tradujo en el diseño conjunto de nuevos alimentos, aplicaciones gastronómicas, soluciones a desafíos reales de cada empresa, y la adaptación de productos con alto potencial de mercado. Según explica Graciela Urrutia, directora ejecutiva de Transforma Alimentos, GustoInnova “se ha consolidado como un puente entre la academia, la creatividad gastronómica y el emprendimiento alimentario chileno”. “En esta tercera versión -destacó la ejecutiva- el programa amplió su alcance y demostró nuevamente cómo la gastronomía y la ciencia aplicada pueden agregar valor a productos locales, transformándolos en propuestas más atractivas, diferenciadas y con mayor potencial comercial, por ello, desde Transforma Alimentos queremos seguir impulsando espacios que acerquen la innovación al mercado y contribuyan a elevar la competitividad de la industria alimentaria en Chile”. INNOVACIÓN CIRCULAR CON IDENTIDAD LOCAL Entre las soluciones y desarrollos alimenticios que se presentaron en la muestra y degustación del evento de cierre, destacan productos que responden a las demandas actuales de sostenibilidad, salud y valorización de ingredientes. Así se comprueba al analizar la diversidad de la oferta presente en esta versión 2026, que incluye, por ejemplo: Una línea de trufas saludables creadas para deportistas y personas con diabetes. Salchichas a base de salmón cuya materia prima son los cortes subutilizados en el proceso productivo. Snacks deshidratados de queso de cabra. Syrups premium elaborados con miel natural. Infusiones, garnish y salsas producidas con Gin Presencia (destilado artesanal de autor). Snacks de maíz, garbanzo y hongo melena de león. Aderezos vegetales a base de hongo ostra, aquafaba y bebida de soya. Snacks de charqui premium. Compota de uva tintorera chilena y enriquecida con fibra dietética y prebióticos en recetas de panadería, pastelería, bollería y lácteos. Cócteles y mocktails basados en mermeladas artesanales. Además destacaron otras innovaciones que incorporan colágeno hidrolizado en postres tradicionales, además del desarrollo de texturizantes gourmet creados, también, a partir de descartes. Para el director del CIG INACAP, Eugenio Melo, el impacto tecnológico de esta edición superó todas las expectativas, lo que se traduce en soluciones cada vez más avanzadas y exitosas para el desarrollo eficiente y sostenible de la industria nacional. En tal sentido, el directivo destacó, por ejemplo, que GustoInnova 2026 logró consolidar la integración de tecnologías de vanguardia, como la Inteligencia Artificial, para acelerar el diseño de nuevos alimentos en el ecosistema Foodtech. “En este escenario -puntualizó-, nuestros estudiantes, desde Arica hasta Puerto Montt, aceptaron el desafío de salir de su zona de confort tradicional —la cocina— para convertirse en agentes de innovación”. Melo también recalcó que, al adoptar este modelo de trabajo enfocado en la creación de alimentos de gran valor nutricional, los participantes “no solo aportaron al ecosistema productivo local, sino que adquirieron competencias clave que los dejan preparados para liderar los desafíos profesionales del futuro próximo”. Así lo atestigua el impacto acumulado de GustoInnova en sus tres años de operación, aplicando un exitoso modelo colaborativo que se traduce en 27 empresas beneficiadas a nivel nacional, más de 230 estudiantes involucrados y casi una veintena de chefs, junto a más de 40 desarrollos innovadores, generados bajo enfoques de economía circular, rescate de patrimonio gastronómico y sostenibilidad alimentaria. Este año, las empresas que participaron en el programa fueron: Botánica con Sentido, Stück, Trikadia, Dungeness Gourmet, Collagen Fans, Andes Wisdom, Austral Bites, Krunk Foods, Ewu Ginger Bee, Füngi Puke, Nomade Foodtech SpA y Bee Hapi; provenientes de las regiones de Arica y Parinacota, Antofagasta, Coquimbo, Metropolitana, Valparaíso, El Maule, Araucanía, Los Ríos y Los Lagos. GALERÍA FOTOGRÁFICA

  • Alimentos procesados bajo la lupa del conocimiento científico

    La comunidad científica concuerda en que la malnutrición por exceso que hoy padece la población chilena se debe a múltiples factores y que no solo puede culparse de ello a los alimentos. Foto: Generada con IA. En un encuentro técnico organizado por ASIVA, que reunió a representantes de la industria, academia, entidades gremiales y expertos del mundo de la ciencia, se analizaron en detalle las causas que explican el alarmante aumento de la obesidad en nuestro país y cuáles son las mejores estrategias para avanzar hacia políticas alimentarias eficientes y basadas en evidencia científica. A pesar de los cambios regulatorios, de la promulgación de la Ley de Sellos (que recientemente cumplió 10 años de vigencia) y del enorme esfuerzo realizado por la industria para adecuarse a las nuevas exigencias de formulación y publicidad a menores, la obesidad continúa aumentando de manera alarmante y sostenida en Chile. Así lo establecen diversos estudios realizados a nivel nacional e internacional, entre los que destaca el Atlas Mundial de la Obesidad 2025, el cual establece que 42% de la población adulta muestra algún grado de prevalencia de esta enfermedad no transmisible. Esto implica que durante las dos primeras décadas del presente siglo, la obesidad ha aumentado en más de 20%, lo que posiciona a Chile como el país más obeso de América Latina y como el segundo entre todos los integrantes de la OCDE, siendo solo superado en último este listado por Estados Unidos. Un flamante “deshonor” que resulta aún más grave y complejo de asimilar si se considera que no solo afecta a la población adulta, sino también a niños y adolescentes. De hecho, el último Mapa Nutricional publicado por JUNAEB, muestra que 51,7% de la población chilena en edad escolar (entre 4 y 18 años), muestra algún grado de malnutrición por exceso. De este total, 24,8% padece algún grado de obesidad (que puede ser leve a moderada), mientras que 6,4% vive directamente en condiciones de obesidad severa o mórbida (que genera un deterioro significativo de la calidad de vida). Todo eso constituye, al mismo tiempo, un factor de alto riesgo para la salud, pues generalmente la obesidad es precursora de otras patologías graves como, por ejemplo, hipertensión, diabetes grado 2, deficiencias cardíacas, daño hepático y renal, e incluso ciertos tipos de cáncer. Si bien esta situación ha generado impacto transversal y multisectorial, las previsiones a corto plazo son aún más sombrías y ominosas, pues el mismo Atlas Mundial de la Obesidad estima que a finales de la presente década, más de 14 millones de chilenos (cerca del 82% de la población) tendrá algún grado de sobrepeso, y cerca de 3 millones vivirán con obesidad severa. Todo ello a pesar de que nuestro país ha sido pionero en la implementación de políticas regulatorias estrictas, como el etiquetado frontal de advertencia para los alimentos procesados altos en nutrientes críticos (azúcares añadidos, grasas saturadas, calorías y sodio); las restricciones a la publicidad dirigida a niños; y la progresiva mejora en la alimentación escolar. Todas medidas que fueron muy aplaudidas (y también criticadas), pero que, por desgracia, solo parecieron desacelerar un poco el impacto de la obesidad en los números gruesos, pero sin llegar a revertir la tendencia general de su incremento tanto en la población infantil, como adulta. Frente a este negativo escenario, los expertos concuerdan en que la única forma de detener esta auténtica “epidemia en las sombras”, radica en la implementación a corto plazo, de medidas multidisciplinarias integrales, que abarquen no solo los aspectos relacionados con la ingesta de alimentos procesados, sino también aquellos relacionados con factores externos como, por ejemplo: Aumento desmedido del sedentarismo y las horas de ocio frente a las pantallas. Incremento de la ansiedad cotidiana (que se traduce en trastornos agudos de la conducta alimentaria). Falta de medios económicos para acceder a dietas equilibradas. Reducción crónica de las horas de sueño, entre otros. Estos y otros puntos de interés fueron precisamente abordados durante el “Primer Encuentro de Innovación Alimentaria: Alimentos Ultraprocesados”, organizado por la Asociación de Empresas Región de Valparaíso (ASIVA), a través de su Comisión de Alimentos. La actividad, realizada en la sede Viña del Mar de la Universidad Técnica Federico Santa María, reunió a representantes de la industria alimentaria, academia, entidades gremiales y especialistas del sector, quienes reflexionaron sobre los desafíos que enfrenta el país en materia de salud pública, nutrición e innovación alimentaria. Una instancia que para la presidenta de la Comisión de Alimentos de ASIVA, Javiera González, precisamente permite abordar estos desafíos desde distintas perspectivas, “generando valiosas instancias de diálogo entre expertos, representantes de la industria alimentaria y la academia”. Gonzalez también considera muy valioso que estos temas se analicen en espacios técnicos objetivos, “que permitan mirar la situación actual de manera más integral, con evidencia, responsabilidad y apertura”. En tal sentido, la directiva considera que la jornada no solo permitió conversar sobre cómo la industria puede aportar desde la innovación, la mejora continua y el trabajo colaborativo, sino también “avanzar en el diseño de nuevas estrategias que vayan en directo beneficio de los consumidores y del desarrollo alimentario del país”. Desde ASIVA también enfatizaron que este encuentro forma parte del trabajo que impulsa el gremio para fortalecer la vinculación entre el sector productivo, la academia y los organismos especializados, “promoviendo una discusión informada sobre los desafíos alimentarios y de salud pública que hoy enfrenta Chile”. Marisol Figueroa, gerenta general de AB Chile, enfatizó que es más relevante evaluar y controlar la composición nutricional de los alimentos, más que su grado de procesamiento o cantidad de ingredientes. AVANZAR CON CRITERIO TÉCNICO Durante la jornada, Marisol Figueroa, gerenta general de AB Chile, abordó la evidencia científica disponible respecto de los alimentos procesados y los desafíos regulatorios asociados al uso cada vez más generalizado del concepto “ultraprocesado” que, tal como recordó la directiva, “no tiene base ni sustento científico”. En su exposición, Figueroa también destacó que el aumento de la obesidad responde a múltiples factores, entre ellos el sedentarismo, los cambios en los estilos de vida y el entorno alimentario, advirtiendo además que “actualmente no existe consenso científico internacional respecto de una definición uniforme de alimentos ultraprocesados, ni sobre su utilización como herramienta regulatoria, pues ninguno de los argumentos utilizados para definirlos, como la cantidad de procesos o el número de ingredientes, está basado en ciencia”. En este contexto, la también ingeniera en alimentos y experta en políticas públicas alimentarias e innovación, enfatizó que ante el aumento desmedido de los índices de obesidad que padece la población chilena, es más relevante evaluar y controlar la composición nutricional de los alimentos, más que su grado de procesamiento o la cantidad de ingredientes que contengan. Figueroa hizo hincapié, asimismo, en que la “así llamados alimentos ultraprocesados no conllevan por si mismos a una mala nutrición, pues el 70% de los alimentos que consume la población chilena no tiene información nutricional, ni de etiquetado ni tampoco restricciones de publicidad, es decir, escapa por completo a la regulación impuesta por la Ley de Sellos”. Al respecto, la gerenta general de AB Chile concluyó que eventos como los organizados por ASIVA “son muy importantes porque reúnen a la academia, a la industria y diversas áreas del conocimiento en torno a temas que hoy están en un profundo análisis”. “Los (así llamados) alimentos ultraprocesados son un concepto complejo que requiere que todos los sectores se detengan a reflexionar y conversar, y este encuentro de ASIVA cumplió con esa misión a cabalidad”, agregó la directiva y experta en regulación alimentaria. DEJAR DE CREAR "ENEMIGOS CONCEPTUALES" El segundo exponente central de la jornada fue Gabriel Vivanco, presidente del Colegio de Ingenieros en Alimentos de Chile (CIACh), quien también descartó la validez técnica del concepto “ultraprocesado” y enfatizó la necesidad de abordar la obesidad desde una perspectiva integral. “Si buscamos combatir la obesidad y, simultáneamente, reducir la prevalencia de las enfermedades no transmisibles que se derivan de ella, demonizar los alimentos no es el camino”, recalcó el líder gremial. Vivanco fue enfático en manifestar que las autoridades deben regular en la materia, pero con base y evidencia científica, haciéndose cargo de que el aumento en los índices de masa corporal y mal nutrición por exceso no se explican solo por la ingesta de comida. “Hoy tenemos cambios que han ocurrido en el mundo entero respecto del avance de la ciencia y la tecnología, lo que se refleja en la facilidad de tener más acceso a internet desde la infancia, lo que provoca un aumento significativo del sedentarismo en la población por el mayor tiempo que se pasa frente a una pantalla”, recalcó. A su juicio, esto exige diseñar e implementar soluciones multifactoriales, principalmente haciéndonos cargo de modernizar la gobernanza de los alimentos en Chile e impulsando la creación de un Ministerio de Alimentos, que tenga las atribuciones para enfrentar esta situación de manera más eficiente aplicando todas las medidas necesarias, con las atribuciones legales pertinentes, tal como lo hicieron España y Francia, que fueron los dos países de la OCDE que lograron reducir sus índices de obesidad, junto con Corea, precisamente por decidieron implementar cambios drásticos en su gobernanza”. Un camino que, para Vivanco, implica dejar de crear nuevos enemigos conceptuales (como los llamados alimentos “ultraprocesados”) y avanzar en la implementación de una estrategia preventiva integral, como auténtica política de Estado”. GALERÍA FOTOGRÁFICA

  • Viveros de Chile y ProChile lanzan Agrotrade & Agronight Perú 2026

    La anterior versión del evento reunió a más de 250 protagonistas y stakeholders destacados del sector agroalimentario, tanto de Perú como de Chile. Foto: Gentileza Comunicaciones Viveros de Chile. Encuentro se realizará el próximo 3 de septiembre en Lima, y reunirá a líderes de la agroexportación, viveros, productores, exportadores y empresas proveedoras de tecnología e innovación agrícola de toda la región, quienes abordarán los principales desafíos del sector en el actual contexto de incertidumbre geopolítica, climática y económica. La Asociación Viveros de Chile A.G., junto a ProChile, anunciaron la realización de una nueva edición de Agrotrade & Agronight Perú 2026, encuentro internacional que se desarrollará el próximo 3 de septiembre en el Hotel Pullman San Isidro de Lima. El evento, que este año celebra su octava versión, se ha consolidado como una de las principales plataformas de vinculación comercial, análisis estratégico y networking para la industria agroexportadora latinoamericana. Al igual en años anteriores, reunirá a representantes de empresas, viveros, productores, exportadores, proveedores de tecnología, asesores y líderes del sector agrícola de Perú, Chile y otros mercados estratégicos. Todo ello, con el objetivo de generar nuevas oportunidades comerciales, promover la innovación y fortalecer la competitividad de la industria. PANELES DE ANÁLISIS SECTORIAL El programa de esta octava versión, contempla una jornada de análisis y conversación sobre los principales desafíos y oportunidades que enfrenta la agricultura moderna. Entre otras actividades destacan el panel "Agroexportaciones 2026: Contexto económico y agroalimentario global", donde se abordarán las tendencias económicas, comerciales y geopolíticas que impactan al sector. También será relevante el panel "Aranceles, financiamiento y nuevo margen de la fruticultura", enfocado en los factores que hoy determinan la rentabilidad y sostenibilidad de la actividad agrícola. El evento, asimismo, incluirá espacios de networking y reuniones entre empresas, auspiciadores e instituciones vinculadas al desarrollo agroexportador. Para Franco Sannazzaro, presidente de Viveros de Chile A.G., Agrotrade representa una oportunidad concreta para fortalecer la integración regional y abrir nuevas oportunidades de negocio para las empresas del sector. "Perú se ha consolidado como uno de los actores más dinámicos de la agroexportación mundial y un socio estratégico para Chile -comenta-, y Agrotrade busca conectar a quienes están liderando el desarrollo de la agricultura en la región, generando espacios de colaboración, intercambio de conocimiento y nuevas oportunidades comerciales que permitan seguir impulsando la innovación y la competitividad de nuestra industria". La jornada culminará con Agronight Perú, el tradicional encuentro de networking de Agrotrade, que reunirá a líderes de la industria agroalimentaria en un ambiente especialmente diseñado para fortalecer relaciones comerciales, generar alianzas estratégicas y proyectar nuevos negocios para el sector. Tras siente exitosas versiones realizadas en Perú, Agrotrade se ha transformado en un punto de encuentro clave para quienes buscan conocer las tendencias que marcarán el futuro de la agricultura, y ampliar sus redes de contacto en uno de los mercados más relevantes de América Latina. Quienes deseen más información del evento, pueden ingresar a la página web www.agrotradeperu.cl GALERÍA FOTOGRÁFICA

  • El rol protagónico de los lácteos en las guías alimentarias de Chile

    Los especialistas recomiendan consumir al menos tres porciones diarias de lácteos, incluyendo leche entera, yogur y queso durante todas las etapas de la vida. Foto: Generada por Chat GPT. La recomendación número 5 de este documento oficial, recomienda consumir estos productos en todas las etapas de la vida, aspecto valorado de manera transversal por especialistas, investigadores y docentes, ya que así se asegura una dieta de mayor valor nutricional, que a su vez contribuye a una mejor salud y calidad de vida. Concebidas como orientación nutricional tanto para profesionales como para todas las personas que quieran alimentarse en forma saludable, las guías alimentarias son una herramienta que está extendida globalmente. La gran mayoría de los países ha creado su guía, basados en cada realidad de salud y población. En el caso de Chile, la edición más reciente fue presentada a fines de 2022, con una actualización que incluyó conceptos como “identidad territorial”, “perspectiva de género” y “sostenibilidad”. Esta versión, en su recomendación número 5, expresa: “Consume lácteos en todas las etapas de la vida”. Dicho punto es valorado por especialistas, investigadores y docentes, ya que resaltó la importancia de continuar consumiendo lácteos no sólo en la niñez, sino que también hasta edades avanzadas. Para analizar las guías y el rol de los lácteos, el Comité Científico de Lácteos del Programa Gracias a la Leche propuso desarrollar un seminario en Santiago en el contexto del Mes de la Leche, que fue organizado en conjunto con la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad Finis Terrae. El director de la escuela, Oscar Castillo, destacó la importancia que tienen estas jornadas para unir a la academia con el sector lácteo, enfatizando que son instancias vitales para “entregar conocimiento a estudiantes, académicos de otras universidades y discutir sobre las guías alimentarias y cómo estás influyen en la calidad de vida de la población y, en este Mes de la Leche, orientadas a los lácteos y cómo pueden traer beneficios a la salud”. A su vez, el director del Comité Científico de Lácteos y académico de la Universidad San Sebastián, Dr. Samuel Durán, resaltó que las guías alimentarias entregan orientaciones de acuerdo con las necesidades de cada país. “Lo hacen según los datos epidemiológicos; las enfermedades crónicas que existen en la población; las necesidades de nutrientes y orientan a una población específica a mejorar la salud. Nosotros no tenemos que mirar las guías norteamericanas, por ejemplo, las guías canadienses o brasileñas, porque ellas están de alguna manera respondiendo a las necesidades de sus respectivos países”, precisó el académico. “Lo importante -agregó- es que Chile mantenga sus guías, que las difunda, que las traspase a la población, para que podamos tener cambios en la calidad de la dieta y reducir las enfermedades crónicas”. Durán recalcó que las guías nacionales establecen que los lácteos deben ser consumidos en todas las etapas del ciclo vital. “Los lácteos son importantes desde la niñez hasta la adultez, y esta última población es la que está aumentando y necesita alimentos ricos en proteínas, vitamina D, yodo y B12; por eso la recomendación son lácteos enteros o lácteos descremados, a gusto de la población. Lo importante es diversificar consumiendo leche, quesos, quesillos, yogur, kéfir, entre otras opciones y ojalá llegar a 3 porciones diarias, no solo para completar el consumo de calcio, si no también para aportar otro tipo de nutrientes que abunden en los lácteos”, detalló. APORTE VALIOSO PARA LA NUTRICIÓN NACIONAL Durante el desarrollo del seminario se explicó que las Guías Alimentarias para Chile fueron elaboradas bajo la supervisión y conducción del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile, mediante un proceso organizado y participativo, que recogió distintas voces a la hora de entregar mensajes a la comunidad nacional. Todo ello fue expuesto por la investigadora a cargo de este trabajo, la Dra. Nelly Bustos, quien también precisó que la primera edición de este documento se publicó en 2013, y fue actualizada por el Ministerio de Salud en 2022. “Las Guías Alimentarias para Chile fueron elaboradas por todo un equipo de la academia, comunidades y representantes de la salud, ciencias sociales, agronomía y alimentos. Todos pusieron sus inputs para mejorar estos mensajes e incorporar aspectos de la alimentación, ambientales y socioculturales. Estos 10 mensajes son claves para tener un estilo de vida saludable y, más aún, una alimentación saludable con pertinencia cultural y cuidado hacia el medio ambiente”, explica la académica. La Dra. Bustos manifestó que aún existen desafíos pendientes, en especial porque estos mensajes “no pueden quedar guardados en un cajón, sino que debemos socializarlos y apropiarnos de ellos, por lo que es importante conocerlos y difundirlos”. También hace hincapié en que el rol de los lácteos dentro de las guías alimentarias es muy importante, porque su consumo se relaciona con la prevención de patologías como la osteoporosis, pero también con el éxito de los programas de alimentación escolar, que ya incorporan productos lácteos. “Por lo tanto, son productos importantes que deben ser abordados dentro de nuestras guías alimentarias y así lo están”, puntualiza. Por su parte, el Dr. Rodrigo Valenzuela expresó durante su exposición, que es clave que los lácteos estén presentes en las guías alimentarias chilenas por su alto valor nutricional, considerando a la matriz láctea como fuente de diversos nutrientes, pues ello permite mejorar la calidad de la dieta; y conservar la visión clásica respecto a crecimiento, desarrollo, nutrición infantil y prevención de osteoporosis en adultos. El Dr. Valenzuela también comentó que las recientes investigaciones científicas permiten asegurar que el consumo de lácteos permite reducir el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular; conservar la calidad de la microbiota e, incluso, proteger la salud neurológica a medida que envejecemos. “Son aspectos muy interesantes y conocimiento de última generación en investigación que ponen a Chile en un lugar muy privilegiado en América Latina porque es claro que los lácteos deben estar en las guías alimentarias. Por eso, la recomendación es consumir lácteos en todas las etapas de la vida, incluyendo leche, yogur y queso dentro de una dieta saludable, porque así logramos una mejor calidad de nuestra dieta, mejor salud y mejor calidad de vida”, enfatizó el académico de la Universidad de Chile. Aspecto que también abordó el académico de la Universidad de Chile y miembro de la Sociedad Chilena de Tecnología en Alimentos, Dr. Andrés Bustamante, quien destacó que “las guías son más que una herramienta educativa, ya que orientan políticas públicas, etiquetado, reformulación e innovación de alimentos”. GALERÍA FOTOGRÁFICA

  • Empresa chilena Biosamer lanza nuevo suplemento Cirubiotic

    El producto fue elaborado en formato mermelada, sin azúcar añadida y busca transformar la rutina del cuidado digestivo en una experiencia simple, conveniente y agradable. Foto: Gentileza comunicaciones Laboratorio Biosamer. Producto combina un atractivo formato de mermelada con una avanzada formulación que combina ciruelas y cepas probióticas de desarrollo propio, para fortalecer el equilibrio de la flora bacteriana, optimizar la salud digestiva y ayudar a incrementar la calidad de vida integral de las mujeres. La empresa chilena Biosamer, especializada en biotecnología y soluciones basadas en microorganismos beneficiosos para la salud, anunció el reciente lanzamiento de Cirubiotic. Este innovador producto, que se comercializará en formato de mermelada, incorpora en su formulación Bacillus coagulans Bio7 microencapsulado, cepa probiótica de desarrollo propio, que contribuye al equilibrio de la microbiota intestinal. Según explican los expertos de la compañía, la microencapsulación permite que los microorganismos mantengan su estabilidad y viabilidad, favoreciendo su llegada al intestino, y potenciando sus beneficios para la salud. Precisamente la salud intestinal se ha convertido en los últimos años en un aspecto fundamental para el bienestar femenino, debido a su relación con los procesos digestivos, inmunológicos y metabólicos. En este contexto, Cirubiotic ofrece una propuesta innovadora que combina los beneficios naturales de la ciruela con probióticos vivos y postbióticos, en un formato práctico y de consumo diario. Además de su aporte en probióticos, el producto fue elaborado sin azúcar añadida y busca transformar la rutina del cuidado digestivo (que puede ser muy compleja), en una experiencia simple, conveniente y agradable para las consumidoras. Al respecto, el Dr. Claudio Aldunate, médico y CEO de Biosamer, destaca que “Cirubiotic representa la evolución de nuestro trabajo en investigación y desarrollo de probióticos, pues como empresa biotecnológica, nuestro objetivo es acercar soluciones innovadoras y basadas en evidencia científica a las personas”. “Hoy sabemos que la salud intestinal juega un rol clave en el bienestar integral de las mujeres, y este producto busca responder a esa necesidad de manera efectiva y accesible”, agrega el especialista. Con este lanzamiento, Biosamer reafirma su compromiso con la innovación científica aplicada a la salud, acercando al mercado soluciones respaldadas por la biotecnología que responden a las necesidades actuales de bienestar y calidad de vida. Cirubiotic se suma al portafolio de desarrollos de Biosamer, consolidando el liderazgo de la compañía en el ámbito de los probióticos y la biotecnología aplicada a la salud, con soluciones que buscan mejorar la calidad de vida de las personas a través de la ciencia y la innovación. GALERÍA FOTOGRÁFICA

Novedades del universo bioalimentario

Trasciende las Fronteras del Ecosistema Alimentario

Contáctanos y síguenos
en todas nuestras redes

Conéctate con los principales líderes del ecosistema empresarial, académico, público y emprendedor que impulsa el desarrollo biotecnológico agroalimentario

AGRO-INDUSTRIA 4.0 · INNOVACIÓN · BIOTECNOLOGÍA · SOSTENIBILIDAD · INOCUIDAD · SEGURIDAD ALIMENTARIA · EMPRENDIMIENTO

bottom of page